15 diciembre, 2025
En el corto y mediano plazo, Chile -y particularmente la región de Atacama- seguirá siendo el principal foco estratégico de crecimiento para Lundin Mining, representando el 80% del negocio de la compañía y el 57% de la inversión prevista del 2025.
Para Lundin Mining las operaciones de Candelaria y Caserones en Atacama representan activos estratégicos. Su presencia consolidada en la región, infraestructura, conocimiento del territorio y su relación con los ecosistemas productivos locales, permiten potenciar sinergias que refuerzan su posición en Chile.
“Nuestra estrategia combina expansión, exploración y excelencia operacional en ambas operaciones del país (Candelaria y Caserones), reforzando una plataforma que nos permitirá apalancar el desarrollo de un nuevo distrito minero de clase mundial”, destaca Sergio Vives, director de medio ambiente, permisos y asuntos externos de Lundin Mining.
En la próxima década, señala el ejecutivo, “vemos a Atacama como el centro de gravedad de nuestro desarrollo y, al mismo tiempo, como el principal beneficiario de ese crecimiento. Hoy somos el primer empleador privado de la región, con más de 11 mil trabajadores propios y de empresas colaboradoras, de los cuales alrededor del 65% de los colaboradores directos reside en Atacama”.
El foco es seguir profundizando esa empleabilidad local con programas de memoristas, aprendices y practicantes vinculados a liceos técnicos y universidades de la zona. En paralelo, “hemos incrementado sostenidamente la participación de proveedores locales, alcanzando 462 empresas y compras por US$162 millones en 2024, y estamos impulsando programas específicos de desarrollo de proveedores para que más actores regionales puedan incorporarse a la cadena de valor de la minería”, complementa Vives.
La visión de la compañía es que en los próximos diez años, “Atacama no solo sea el corazón productivo de Lundin Mining, sino también el territorio donde se vea con mayor claridad el impacto de una minería que genera empleo de calidad, empresas locales más competitivas y mejores oportunidades de vida para las personas”, adelanta el ejecutivo.
Candelaria y Caserones
En Candelaria la empresa avanza con fuerza en el aumento de producción asociado a la expansión subterránea, apoyado por los proyectos incluidos en la continuidad operacional 2040 del distrito. “Estamos finalizando los estudios que permitirán incrementar entre 12 y 14 mil toneladas anuales de cobre -lo que representa cerca de un 10% de aumento en la producción-, además de la próxima puesta en marcha de la mina La Española y los trabajos preparatorios para explorar el sector La Portuguesa”, señala Leonardo González, managing director de Distrito Candelaria Lundin Mining. Entre 2023 y 2025, la inversión comprometida alcanza los US$541 millones, de los cuales US$255 millones corresponden a 2025.
En el caso de Caserones “el foco está en capturar su enorme potencial exploratorio: contamos con 58 mil hectáreas de concesiones mineras con más de 12 posibles pórfidos, una campaña agresiva de 15 mil metros de exploración en 2025 y un proyecto de prospección en el sector Angélica, a solo dos kilómetros del rajo actual”, destaca Marcelo Maccioni, managing director de Caserones Lundin Mining.
La inversión para el trienio 2023–2025 llega a los US$496 millones -US$200 millones en 2025-, a lo que se suma el aumento proyectado de utilización de la planta de cátodos en 7 a 10 mil toneladas anuales respecto del desempeño 2021–2022.
Desafíos futuros
Los principales desafíos ambientales que actualmente enfrentan las operaciones de Candelaria corresponden a la adopción oportuna de múltiples exigencias regulatorias que podrían tener un impacto relevante al momento de desarrollar proyectos y mantener la continuidad operacional.
En el caso del control de material particulado, y las eventuales exigencias de los Planes de Prevención y Descontaminación, “será relevante asegurar la trazabilidad de las medidas de reducción de emisiones que se implementen, de tal forma que sean verificables no solo por la Superintendencia del Medio Ambiente, sino también por la comunidad que vive en las cercanías”, apunta Leonardo González.
Respecto de los desafíos en materia de gestión hídrica, Candelaria es pionera en la región implementando la primera planta desalinizadora de Atacama, cuya agua cubre el total de sus requerimientos operativos desde el 2013. Asimismo, presenta tasas de recirculación de agua superiores al 90%, por sobre el promedio de la industria. “Si bien estas tecnologías han sido claves para mantener la sustentabilidad de las operaciones mineras, es necesario seguir implementando iniciativas que permitan optimizar el consumo del agua industrial frente a mayores requerimientos que provengan de nuevos proyectos”, prosigue Leonardo González.
En el caso de Caserones, el principal reto en materia de sustentabilidad es la gestión hídrica. “Desde la etapa de diseño, la eficiencia hídrica ha sido una de nuestras principales preocupaciones, lo que abordamos combinando ingeniería, operaciones, monitoreo ambiental y programas sociales, lo que en conjunto permite una gestión eficiente y responsable del recurso, traduciéndose en que tenemos uno de los make-up (cantidad de m³ por ton de mineral procesado) más bajos de la industria (0,25 m³)”, destaca
Marcelo Maccioni.
El principal componente de este desempeño es la gestión de relaves. Caserones emplea una configuración que separa los componentes gruesos de aquellos finos mediante hidrociclones, con un depósito distinto para cada uno. Esta separación mejora el drenaje de la fracción gruesa y facilita la recuperación, la que se vuelve a inyectar al sistema y reduce la demanda de agua fresca. “Alrededor del 80% del agua que utilizamos proviene de la recirculación interna”, indica Maccioni.
Automatización y trazabilidad
La compañía está en constante búsqueda e implementación de las mejores prácticas de gestión y tecnologías que permitan alcanzar la sostenibilidad de sus operaciones, en línea con su política de minería responsable.
Este proceso de mejora continua y de innovación es de carácter transversal y abarca diferentes ámbitos de la gestión de la sostenibilidad. Por el lado de Candelaria “se trabaja de forma conjunta y colaborativa con diversos actores del sector minero e industrial, lo cual ha facilitado el desarrollo de iniciativas estratégicas para el sector, como ha sido el caso del proceso de certificación The Copper Mark, o bien, a través del desarrollo de las guías e iniciativas para gestionar las emisiones de GEI que provienen de la cadena de suministro (Alcance 3)”, destaca González.
“En Caserones hoy estamos impulsando cambios en la forma en que operamos, integrando la automatización con la trazabilidad del mineral, lo que nos permite entender y gestionar la variabilidad desde la mina hasta la planta, fortaleciendo la oportunidad en la toma de decisiones”, sostiene Maccioni.
Paralelamente, Lundin Mining constantemente evalúa e incorpora nuevas tecnologías como la visión artificial, sistemas de control avanzados y modelos predictivos, que fortalecen el control de nuestros procesos y optimizan etapas críticas como chancado, molienda y flotación. “El resultado es una operación más estable y con menor variabilidad”, complementa Maccioni.
Comunidades
Una cuestión central de su quehacer es la participación temprana y continua de las comunidades locales en los proyectos de la compañía. Lundin Mining mantiene permanente contacto, tanto en la implementación de planes de desarrollo como en proporcionar información de temas relevantes de sus operaciones.
“Promovemos la participación temprana y continua de las comunidades, autoridades locales y actores del territorio desde las etapas iniciales de los proyectos. Esto incluye comunicación previa y accesible – informes, material gráfico, sesiones informativas- y procesos de Participación Ciudadana Temprana alineados con las guías del SEA, tal como fue en el proyecto de continuidad operacional 2040 de Distrito Candelaria y en la reciente aprobación del EIA Adecuación Operacional Faena Minera Caserones, ambos ya aprobados”, indica Sergio Vives.
La participación se sostiene mediante canales de diálogo permanentes en las operaciones de Lundin en Atacama. A ello se suman programas para el desarrollo social impulsados por Candelaria y Caserones, entre ellos fondos concursables que financian iniciativas comunitarias en educación, emprendimiento, cultura, medioambiente y deporte en Tierra Amarilla, Copiapó y Caldera, fortaleciendo la incidencia de las propias comunidades en el desarrollo del territorio.
Sinergias binacionales
En un contexto de creciente demanda global por minerales críticos para la transición energética, los proyectos transfronterizos adquieren aún mayor relevancia como motor de cooperación minera entre países vecinos.
Lo anterior lo conoce de cerca la compañía a través del Distrito Vicuña, que abarca las regiones de Atacama en Chile y San Juan en Argentina, y que incluye, además de Candelaria y Caserones, a Vicuña Corp, joint venture entre BHP y Lundin Mining.
“La integración fronteriza ofrece ventajas claras en términos de posible uso compartido de infraestructura, optimización de rutas logísticas y abastecimiento hídrico. Chile, además, presenta condiciones únicas para configurar un sistema integrado de cordillera a mar, aprovechando la cercanía a la costa para el transporte y embarque de minerales, junto con una red de proveedores experimentados tanto en Chile como en Argentina”, destaca Sergio Vives.
Fuente: https://www.nuevamineria.com/revista/lundin-mining-en-chile-con-el-foco-en-atacama/


